7 formas de crearte tu marca personal

La marca puede significar muchas cosas diferentes: para nosotros, es la base de su negocio. Es la forma en que se combina quién eres en el trabajo que haces y por lo que quieres ser conocido. Atrae a tu target compartiendo tu experiencia. Es diseñar un proceso creativo en el que tú y tus clientes pueden confiar.

A continuación, te ilustramos con 7 formas en que puedes crearte tu propia marca:
1. Sé claro sobre lo que quieres por lo que quieras que te conozcan
La palabra “experto” puede evocar ideales fuera de alcance: hablar en una charla de TED, certificaciones, credenciales y premios impresionantes, jamás de los jamases trabajando desde la mesa de la cocina con pantalones de yoga y rodeado de tazas vacías… Pero aquí, creemos que construirte una personal brand como experto o senior empieza por tener claro qué quieres que conozcan de ti.

Si solo te marcas como un servicio de alquiler, entonces solo compartes la mitad de la imagen del experto creativo que eres (o quieres ser).

2. Crea el trabajo que realmente quieres hacer
Si solo pudieras vender una cosa, ¿cuál sería? Si pudieras dejar de vender una cosa, ¿qué dejarías? Puedes ofrecer muchas formas de contratar o comprarlo. Sin embargo, si sigues ofreciendo las cosas que crees que te contratarán, pero no flotas exactamente en tu creatividad, podrás estar estar planeando un trabajo aburrido e insatisfactorio que realizas tú mismo.

3. Limita tu cliente ideal
Imagina a tu cliente ideal. Puede ser alguien con quien trabajó en el pasado, o simplemente el tipo con el que le gustaría trabajar en el futuro. ¿Cúanto de bien te lo imaginas? Cuanto más específico seas, más conozcas a este buyer persona, y mejor conozcas sus necesidades y deseos, pero también sus angustias y frustraciones, mejor trabajarás con él a posteriori.
¿Qué trabajo hace el cliente de tus sueños?
¿Cuáles son algunos de sus rasgos y peculiaridades de personalidad?
¿Cuál es su causa de estrés? ¿Qué le preocupa o lo mantiene atrapado en su ansiedad?
¿De qué está orgulloso?
¿En quiénes confía?
¿Qué valora?
¿Cómo les ayuda su trabajo? ¿Qué problema resuelves tú para ellos?

 

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4. Define tu estilo y punto de vista
Tu proceso es lo que va a tranquilizar a tu cliente, obtendrán un excelente trabajo y una gran experiencia. Tu proceso es lo que le proporciona la información colaborativa que necesitas de tu cliente. Por supuesto, tu trabajo está creado para ellos. Pero a medida que comiences a compartir más del trabajo que realmente amas, atraerás la atención por tu estética o enfoque. ¿Por qué no consolidas ese estilo tuyo y eres conocido por ello?
No tienes que ser un camaleón creativo, borrando todos los rastros de tu propio estilo o punto de vista, para crear, aconsejar, guiar y hacer para otros.

5. Deja que tus clientes inicien tu proceso
Llega un punto en una conversación de “contrátame” en la que pasas de la creatividad brillante e inspiradora que atrajo a tus clientes soñados en primer lugar al experto que simplemente explica lo que haces. ¿Cómo cierras el trato y estableces el escenario para trabajar juntos, sin sentirte incómodo o sonar desesperado? COMPARTE SUS PASOS.
Cuando te apegas a tu proceso, permaneces en el asiento del conductor, con la flexibilidad de colaborar y crear junto con tu cliente en el camino.

6. No te olvides de contarles lo que realmente obtienen
Entonces, obviamente, amamos el proceso. Nos encanta contratar un pack completo, no solo piezas de diseño a la carta. Nos encanta ayudar a otros diseñadores a pasar de los encargados de pedidos a expertos que guían el compromiso del cliente. Y nos encanta ayudar a los coaches y asesores a expresar mejor el camino que van a llevar a sus clientes, por lo que confían en ellos desde el primer momento. Pero solo porque tengas un proceso no significa que no le estés dando a sus clientes metas concretas. Obtienen “cosas” reales. No olvides decirles lo que obtienen.
No subestimes lo que pones sobre la mesa como una creatividad inteligente, estratégica y que busque la autenticidad. Pero cuidado con la complejidad excesiva o la superación de tu experiencia, tu especialidad o tus pasos, con demasiada conversación y poco espectáculo.

7. Implícate en lo que haces
Tu marca personal es tu capa externa. Así que sí, es tu estilo de trabajo, pero también es tu estilo personal, e incluso más que eso, es tu voz. Dale a los clientes (y lectores) una promesa de las capas debajo. Tu marca personal es una de las mejores maneras de desarrollar tu negocio como un experto creativo que comparte lo que sabe con los demás, por lo que quieren aprender más y contratarlo.
Expresa su personalidad y expresar además tu propósito más profundo te dará la libertad de crecer en hacia la siguiente etapa, es decir, evolucionar.

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